Mis Gustos
¿Qué me hace feliz?

En especial el fútbol y voleibol
Desde las fotos de mi pequeña he estado agarrando balones de basket o de fútbol americano, o andando en bici. Al mudarme a Puebla encontré el amor al deporte, al jugar fútbol con mi papá en el patio de mi casa y meter goles en las pequeñas porterías. Cuando ingresé al colegio Camino Real a los 9 años de edad me inscribí al taller de fútbol, en ese tiempo no había equipo femenil, así que entrenaba en su mayoría con niños, no obstante, eso no me límitó. La primera posición que jugué fue defensa y hacía lo posible para evitar que los jugadores pasaran, ahí fue cuando descubrí mi amor por esta disciplina. En los años siguientes seguí tanto practicando como aprendiendo, ahora en secundaria con equipo femenil, rodeada de muy buenas jugadoras lllegando a un segundo lugar de una copa. En tercero después de pandemía ya no había talleres, pero en recreo me gustaba mucho jugar en equipos mixtos con mi amiga Jessi. En primaria aparte de fútbol participé en atletismo y empecé a jugar volley participando en el último torneo del año como capitana en el partido por tercer lugar, donde conquistamos la victoria. El año pasado en primero de prepa participé en ambos selectivos y en volley el máximo premio que obtuvimos fue un segundo lugar, mientras que en el único juego donde participé con el equipo de fútbol logramos el tercer lugar.

Cocinar
Particularmente Postres
A los nueve años preparé mi primer panque con la receta de la abuela (que por cierto estaba muy rico) y desde ahí descubrí otra pasión mía, los postres. Tiempo después durante el periodo de pandemia se volvió mi resguardo, y en gran medida mi alegría, no importaba a que hora empezara, terminara o tardara, al menos hacía una receta de postres o de pan a la semana, el tardar horas en la cocina me hacía muy feliz. En los cumpleaños yo preparaba los postres que no necesariamente eran pasteles, y también le vendía unos cuantos a la cafetería de mi papá.
Tanto fue mi interés por esto que también aprovechaba mi tiempo viendo vídeos de la teoría detrás de estas delicias, ¿cómo se podían esponjar más?, ¿qué son masas pesadas y livianas?, etcétera. Actualmente ya no los hago con tanta frecuencia, sin embargo, si un día me encuentro de mal humor o estresada, el preparar una receta o inventar una, ya sea dulce o salada, me cambia totalmente de humor.

Platicar en familia
Con mis hermanos y papás
Desde hace tiempo, cuando tenía alrededor de 9 años con mi papá y mis hermanos acostumbrábamos a tener sobremesas y eran muy placentras porque normalemente hablábamos de historia, yo comentaba lo aprendido en la escuela y mi papá como mis hermanos contribuían a lo que les decía, de esa manera mi conocimiento se expandía. Esas pláticas eran clásicas y fructíferas, luego en pandemia salíamos a la montaña y hacíamos picnics, en donde muchas veces nos reíamos mucho. Sin embargo hace más de dos años mis papás se separaron, no obstante, eso no significó la falta de pláticas; todo lo contrario, mi edad y mis conocimientos se prestaron para disfrutar muchas pláticas con mi papá, por un lado seguí enriqueciendo mis saberes y por otro siempre me sentí acobijada. Por otro lado me gusta mucho conversar con mis hermanos y mi mamá porque es muy común el expresar risas y carcajadas hasta llorar. Es así como me encanta convivir con ellos.